Tiendas de comestibles tradicionales

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Taiwán de ayer y de hoy

Hoy vamos a narrar la historia de un tipo de tienda tradicional que ya ha desaparecido casi por completo. Este programa es una ventana al pasado y a una época más personal. Por ello, su historia merece ser contada y escuchada. Las tiendas de comestibles (también conocidas como los ultramarinos, o los colmados) que antes podías encontrar en cada esquina una vez jugaron un papel muy importante en las vidas diarias de los taiwaneses. A día de hoy, son los últimos vestigios de una sociedad tradicional a punto de desaparecer. Estas tiendas se crearon para satisfacer las necesidades de las comunidades locales, así como para aumentar el valor de los servicios en dichas comunidades. Entre sus mercancías se incluían cigarrillos, alcohol, arroz, sal, snacks y juguetes. También vendían productos congelados, bebidas frías, productos alimenticios, y objetos que se necesitan en los rituales religiosos. Además extendían el servicio al cliente proporcionando servicios postales.

En medio de todos estos productos, las noticias locales también se propagaban a través de las charlas de los clientes de estas tiendas. Tanto el dueño de la tienda como los clientes desempeñaban un papel en el drama constantemente cambiante de la vida. Algunos niños nacidos en los años 70, quienes echaron una mano a sus familias trabajando en esas tiendas de las esquinas, fueron testigos del auge de este tipo de comercios durante su infancia, y después las vieron desvanecerse de este mundo delante de sus ojos. Esos niños de los 70 se han dispuesto a capturar ese mundo que desaparece mediante la evocación de las memorias de su juventud.

El autor de cómics Ruan Guang-min creó “La tienda de comestibles de Yong-jiu”, una serie basada en la tienda de la esquina que tenía su abuelo. El ilustrador Hsu Ming-hung basó el tema en “La tienda de comestibles de Baochun”, la cual explora los altibajos de los tenderos de una tienda de comestibles familiar. Lin Hsin-yi, una periodista, y su marido, Wing Tseng, un fotógrafo, juntos compilaron “Las buenas tiendas de comestibles antiguas”, donde recogen las historias de 32 tiendas de comestibles tradicionales con imágenes y palabras. A través de textos, imágenes, y memorias personales, han conseguido evocar la época dorada de los colmados de las esquinas.

En cuanto a la comodidad, al orden y a la eficacia se refiere, las tiendas de comestibles no pueden competir con los supermercados modernos. Pero su encanto recae en la calidez de su atmósfera. Este aspecto tan único es evidente cuando observamos las relaciones entre los dueños y los clientes. Ese afecto humano también impregna las representaciones artísticas sobre el mundo de las tiendas de comestibles.

Los artistas y autores a menudo encuentran fuentes de inspiración bastante simples. Ruan Guang-min dice : “Un artista de cómics actúa como un puente. Yo dibujo sobre las cosas que conozco y que tengo experiencia. En el futuro, si alguien no sabe cómo eran las tiendas de comestibles tradicionales, podrán verlo en mis libros”. Hsu Ming-hung también tiene el futuro en mente, y dice así: “Al principio solo quería anotar la historia de la tienda para que mis hijos y mis nietos pudieran conocer las historias del negocio familiar”. Wing Tseng, por otra parte, también expresa un sentimiento parecido, diciendo así: “Estaré mucho más que satisfecho si dentro de cien años la gente puede encontrar nuestro libro en la biblioteca y aprender sobre esta historia pasada”.

 


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