La Colina del Sapo

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Taiwán de ayer y de hoy

En este programa de hoy vamos a contar un poco cómo son los banquetes al aire libre en la comunidad de la Colina del Sapo. La Colina del Sapo es una comunidad un tanto diferente a las demás comunidades de Taiwán. Vamos a ver qué es lo que tiene esta comunidad que la hacer ser tan especial y con un encanto único. Los rituales propios de los banquetes practicados por una comunidad asentada entre las colinas de la ciudad de Taipéi, reflejan el espíritu de cooperación propio de Taiwán.

Una vez que dejamos atrás la rotonda que distribuye el tráfico en Gongguan y nos dirigimos hacia el callejón 119 de la sección 4ª de la calle Roosevelt, el ruido de la ciudad de Taipei se desvanece instantáneamente. Las casas de planta baja, que conforman la comunidad de la Colina del Sapo, se alinean unas junto a otras, formando hileras pegadas contra la ladera de la montaña.

En las tardes de primavera, las luciérnagas parpadean, los ancianos conversan sentados en sus bancos, y el chisporroteo que producen los alimentos cuando son salteados en las cocinas, impregna el aire. Esta comunidad urbana se asemeja más a una aldea, con sus enrejados cargados de melones, sus huertos comunitarios donde se cultivan verduras y la frondosa sombra que proyecta la ladera. En fin, un mundo aparte del bullicio de la ciudad.

Durante una tarde de verano, los allí residentes han acordado aportar entre todos varios platos caseros para organizar un banquete comunal. Uno por uno, emergen de sus casas, como en el ceremonial de una procesión, llevando, con sumo cuidado, sus mejores recetas familiares, preparadas con mucho amor. Trémulos, suben y bajan por las estrechas escaleras. Por fin,  los vecinos se reúnen alrededor de una larga mesa, en el patio exterior de la residencia de la familia Wang, la cual, casi como por arte de magia, rebosa de delicias gastronómicas. Los platos que la familia Wang ha preparado para este día son: carne de res guisada, gachas de frijol mungo y sabalote frito. 

En cierto modo y si somos lo suficientemente observadores, la gastronomía nos revela tanto las historias personales de la familia Wang como sus antecedentes. Matrimonios como el de los Wang, contraídos entre hombres “waishengren” y mujeres taiwanesas, son bastante frecuentes en  la comunidad de la Colina del Sapo. La señora Tong, por ejemplo, pertenece a la tribu aborigen amis, originaria del poblado de Shoufeng, en Hualien. Ella aprendió las técnicas culinarias del nordeste de China continental después de haberse casado con un hombre originario de la provincia chino-continental de Heilongjiang. Del mismo modo, la señora Ye, perteneciente a la etnia hakka y originaria del municipio de Beipu, en el norteño distrito de Hsinchu, tras casarse con un hombre originario de la provincia chino-continental de Jiangsu, es igual de hábil tanto para cocinar los fideos típicos de China continental, como para elaborar los pasteles de arroz tradicionales de los hakka.

En 2015, la comunidad fue incluida en el Festival de las Artes Comunitarias Wen Luo Ting, patrocinado por la Compañía de Electricidad de Taiwán. De esta forma, los residentes locales tuvieron la oportunidad de escoger entre sus recetas familiares y compartir esa rica historia culinaria con el público. En esta metrópolis, que cambia rápidamente y que valora la eficiencia, la comunidad de la Colina del Sapo, situada en un remanso montañoso en medio de la ciudad, es como un último puerto que acoge a extraños con historias de vida completamente diferentes, permitiéndoles convertirse en vecinos íntimos, nutrirse unos a otros y continuar con sus vidas de forma pacífica. 

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