El dinero sí importa

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Taiwán de ayer y de hoy

El gobierno busca impulsar la financiación del sector privado en la industria cinematográfica y televisiva de Taiwán a través de una mejor comunicación entre los estudios y las entidades de crédito.

La ola de entusiasmo en los estudios V.G. Films, con sede en Taipéi, alcanzó su punto álgido en diciembre de 2017 con el inicio del rodaje de su última serie de televisión “Angry Bodhisattva”. Ambientada en el Taiwán de los años cuarenta, esta historia sobre un hombre recién casado envuelto en la investigación de un asesinato es el proyecto más ambicioso que el estudio ha decidido llevar a cabo. Y también el más caro. Según el cofundador de V.G., David Wu, la producción de la serie se ha financiado principalmente gracias a los créditos del First Bank, con sede central en Taipéi, lo que denota la creciente inclinación de las entidades financieras locales por respaldar proyectos culturales creativos. “Esta serie no habría visto la luz sin el apoyo recibido por parte del sector bancario”, afirma el cofundador.

Para Wu, esta mayor disponibilidad de financiación supone un cambio radical en la industria cinematográfica y televisiva de Taiwán. En sus primeros pasos en el mundo del cine como ayudante del aclamado director Chang Tso-chi en la década de los noventa, aprendió de primera mano lo difícil que resulta obtener capital. “En aquella época, si no lograbas asegurarte una beca del gobierno, no tenías prácticamente ninguna posibilidad de poder rodar tu película”.

Chen Chen-hsi, gerente del Departamento de la Pequeña y Mediana Empresa de la División Administrativa de Banca de Empresas y Corporaciones del First Bank, afirma que las entidades de crédito del sector privado suelen ser bastante reacias a la hora de apoyar a empresas cinematográficas debido a lo difícil que resulta hacer una valoración de la posible demanda y rentabilidad de los proyectos. Otro factor disuasorio es el largo periodo que suele transcurrir entre la concesión del crédito y la amortización de éste, añade Chen.

“El Ministerio de Cultura puede mitigar esta preocupación mediante la realización de un análisis independiente”, afirma Chen. “Además, como organismo del gobierno, puede facilitar la coordinación entre las entidades de crédito y los estudios en caso de que surja algún contratiempo, como, por ejemplo, cuando un proyecto aún por finalizar corre el riesgo de quebrar”.

Para los estudios de producción, los préstamos o inversiones iniciales suelen ser fundamentales para la realización de un proyecto como una serie de televisión, incluso cuando el proyecto lo ha encargado una de las cadenas o distribuidoras principales. Ese fue el caso de “Angry Bodhisattva”. Wu, de los estudios V.G. Films, afirma que, aunque el Servicio de Televisión Pública había comprado y financiado en su totalidad la serie, no habría sido posible sacar el proyecto adelante sin los créditos concedidos por el First Bank, cuya suma ascendía a la cantidad de 14,7 millones de NTD (unos 490.000 USD), la cual equivale a un 60% del presupuesto de la serie. “No recibimos la mayoría del dinero del Servicio de Televisión Pública hasta que acabamos de grabar”, explica Wu. “Sin embargo, para entonces, ya tienen que estar pagados casi el 90% de los costes de producción”.

“Un mayor acceso a la financiación incrementará el número y la calidad de las películas y producciones de televisión nacionales y también fomentará la creación y captación de talento. En vista de las medidas adoptadas para estimular la concesión de préstamos y la inversión, se presenta un futuro prometedor para este sector”. 

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