La Biblioteca de los Niños de Taitung

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Galería Cultural
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Luego de que Chen Junlang empezase a cuidar de sus dos pequeños hijos en el año 2000, motivado por su sentido de la justicia social y compasión hacía otros niños, fundó en el año 2005 La Biblioteca de los Niños de Kasavakan. Hoy, nueve Bibliotecas de los Niños están localizadas en ocho de las comunidades tribales más remotas de Taitung, ofreciendo compañía a cerca de 2000 niños nacidos en familias desfavorecidas, ya sea que estén lideradas por solo un padre o madre, o afectadas por problemas como vivir en condiciones de pobreza o violencia doméstica. Los servicios que ofrecen van más allá de apoyo académico, se han expandido para incluir asistencia a personas desempleadas y envío de comida a ancianos. Además, han instituido el “Café del Niño Negro”, que funciona como centro de entrenamiento técnico.
“No fue sino hasta que cumplí 36 años que empecé a hacer lo que realmente me gustaba”, dice Chen, quien descubrió que había alcanzado este gran hito en su vida únicamente después de haber fundado su primera Biblioteca de los Niños. “Mi motivación es muy simple. Quería ayudar a los niños a resolver sus problemas. Hemos enfrentado tantos retos y situaciones difíciles, algunos de los cuales ni siquiera yo podía comprender, pero cuando las dificultades eran solucionadas y mi mente se reabastecía de energía positiva, esta se volvía en una poderosa motivación para seguir creciendo”, dice.
“Incluso los niños en las mejores circunstancias necesitan ayuda”, dice Chen. La puerta de ingreso al jardín y patio de la casa de los Chen se abrió y poco a poco, los niños del vecindario fueron atraídos por el sonido de guitarras y bulliciosos juegos de pelota. Más y más niños se reunían en la residencia de Chen, superando los sesenta durante un periodo. Chen descubrió que muchos niños venían de familias disfuncionales donde habitualmente compraban alcohol para sus padres en su camino de la escuela de vuelta a casa, pero nadie les daba alimento cuando tenían hambre. Algunos eran criados por sus abuelos. Muchos de estos niños sin una guía apropiada andaban sin rumbo causando problemas luego de la escuela.
Sorprendido y desconcertado por las razones para tales condiciones familiares, el sentido de la compasión de Chen afloró. Él empezó a cocinar almuerzos para los niños y los libros que utilizó para estudiar para su examen de funcionario de la corte provincial se volvieron los libros de texto con los cuales educaba a estos niños que habían sido dejados atrás por el sistema educativo convencional. Gracias a los innegables cambios que ocurrieron en su vida como resultado de su lealtad hacia aquellos niños, Chen obtuvo el mayor apoyo posible para continuar.
“Un niño que tenía peleas a diario se convirtió de pronto en el primero en disculparse, en ser un chico alegre y cortés; un niño que se maldecía a sí mismo por tener problemas de obesidad bajo de peso y se convirtió en un guapo y joven muchacho; un niño asmático de pronto me dijo que desde que empezó a correr cinco kilómetros diarios había dejado de tener ataques de asma”, dice Chen.
Janusz Korczak, el ciudadano polaco “Padre de los derechos humanos de los niños”, dijo una vez: “Los niños tienen el derecho a ser amados, educados y protegidos”. La Biblioteca de los Niños precisamente otorga a los niños ese derecho. Pero, de tiempo en tiempo, Las Bibliotecas se hayan en una situación difícil y no pueden cubrir en su totalidad el sueldo de sus trabajadores y los costos de los programas que se brindan a los niños. Si alguna vez se encuentra en la Carretera Provincial N.11 en Zhiben, ¿por qué no detenerse en el “Café del Niño Negro” a tomarse un café para darles un poco de motivación y apoyo?

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