De escamas de pescado a fibras funcionales: la industria textil de Tainan se vuelve eco amigable

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Galería Cultural

Al principio era solo una simple idea: queríamos crear un mayor valor comercial para la compañía y proporcionar un mayor ingreso económico a los pescadores,” dice James Hou, gerente general de la Corporación Camangi.

Como desarrollador de fibra textil, James Hou se ubica en el segmento más elevado de la cadena de valor. Con Umorfil, él ha creado enormes oportunidades comerciales para toda la industria. No son únicamente las empresas taiwanesas las que realizan órdenes de compra, incluso reconocidas marcas globales de ropa se cuentan entre sus clientes. Desde que la marca Umorfil Fibra Hermosa fue creada, Hou ha trabajado con ahínco por diez años para alcanzar el éxito.

Procesar las escamas de pescado es un asunto bastante complejo. Primero deben ser lavadas, secadas y molidas, tras ello, se agregan ciertas encimas para romper su constitución molecular en aminoácidos individuales. Luego de la purificación, los aminoácidos que no se desean son desechados, mientras que los deseados son retenidos y recombinados para formar péptidos. Estos péptidos pasan por una polimerización supramolecular junto con otra materia prima. A través de estos procesos tecnológicos patentados, el producto final obtiene una excelente calidad que no es fácilmente alcanzada por otros medios, dando a la fibra Umorfil su textura única.

Los grupos funcionales contenidos en los aminoácidos neutralizan los olores producidos por el cuerpo, para luego dispersarlos gradualmente. Por esta razón, incluso si no se lava la prenda inmediatamente después de realizar actividad física, esta no emitirá olores desagradables. Además, la capacidad humectante de Umorfil de entre 16% y 18% excede por mucho a la del algodón, de tan solo 8%, y el poliéster, de 0.4%, lo que la hace extremadamente eficiente para conservar una piel humectada. Además, Umorfil también inhibe la acumulación de electricidad estática. Más aun, el proceso de polimerización adhiere permanentemente el colágeno péptido a la fibra, logrando que, a diferencia de las fibras revestidas, su eficiencia no disminuya luego de numerosos lavados.

Una de las empresas que trabajan con Umorfil, la Compañía Textil HerMin, está ubicada también en la principal región productora de sabalote en el distrito de Qigu, Tainan. Cuando HerMin comenzó a trabajar con hilo de Umorfil, ellos experimentaron primero cosiéndolo junto con seda. Pero debido a que el precio de Umorfil en el mercado es ya cinco veces más elevado que el de los hilos convencionales, al combinarlo con seda, a pesar de que la textura resultante era de altísima calidad, existía la preocupación de que el precio final del producto fuese excesivamente elevado. Luego experimentaron con lino y lana, estas fibras tienen texturas medianamente ásperas, lo cual hacía imposible detectar la suave y delicada textura del Umorfil en las mezclas. “Al final, la mejor alternativa fue combinar Umorfil con algodón” dice el vicepresidente junior de HerMin Chuang Ching-lien

A pesar de que Umorfil tiene por clientes a diversas compañías alrededor del mundo, Hou, que tiene raíces muy profundas en la industria textil, insiste en que el conocimiento técnico debe mantenerse en Taiwán, de tal manera que esta industria, que alguna vez lideró el camino del despegue económico taiwanés, pueda conservar su competitividad a través de valor innovador. Él dice con determinación: “Los Estados Unidos tienen algodón, Austria tiene tencel, y en cuanto a Taiwán, ¡tenemos Umorfil!”.

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