La guerra comercial entre China y Estados Unidos (Parte 1)

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Galería Cultural

El otoño se vivió en todo su esplendor durante los últimos meses en la ciudad de Beijing. Tras la enérgica implementación de políticas de regulación de producción industrial, el cielo azul y blancas nubes pueden verse nuevamente sobre el centro político de China. En este escenario, la prensa internacional cubre al detalle la guerra comercial entre China y Estados Unidos, mientras tanto, en las calles de Beijing, en las conversaciones entre ciudadanos locales e inclusive en los noticieros televisivos, no se oyen en absoluto repiqueteos de tambores que anuncian conflicto. La vida en la capital fluye con normalidad.

Sin embargo, en la zona este de la ciudad, en la sede del Instituto de Ciencias Sociales de China, la atmósfera es completamente distinta, esta guerra comercial ya se ha convertido desde hace un año en el tema de investigación principal de muchos de los académicos de diversas áreas de esta importante institución de nivel nacional.

“Últimamente hemos tenido muchas reuniones” Dice el director de la maestría de Economía y Política Global y Desarrollo Económico Xu Qiyuan, “prácticamente no hemos descansado, en un momento tendremos otra reunión”, dice.

La administración del presidente Trump se ha movilizado casi por entero para lanzar un ataque por parte de la opinión pública hacia China. Para poder enfrentarse a esta presión que aumenta día a día se requiere un pensamiento innovador; además, esta presión no se disipará aun a pesar de que Trump no logre la reelección en el año 2020.

El año 2018 es una línea de demarcación en las relaciones entre China y Estados Unidos, que ingresan a una nueva era de rivalidad en muchos frentes.

Por el momento, el accionar del gobierno de Trump se basa en ejercer una mayor presión hacia China, en un intento de coaccionar su modelo de desarrollo y así lograr cambios y concesiones en los ámbitos de comercio, política interna, relaciones internacionales y economía industrial. Pero hasta la fecha, además de iniciar esta guerra comercial, se ha dicho mucho, pero se ha hecho poco.
“La competencia, e incluso oposición en ciertos aspectos, entre China y Estados Unidos puede prolongarse por un largo tiempo, va a ser una competencia feroz, es algo inevitable. Tanto China como Estados Unidos velan por sus intereses políticos y económicos”, explica Li Shimo, el fundador de la web de noticias por internet abocada a China Continental llamada “Observador en la red”. El reconocido investigador del Centro Chino para el Intercambio Económico Internacional, Zhang Yansheng, pronostica que “esta tensa relación se mantendrá por siete años, hasta que Estados Unidos comprenda que no podrá derribar a China, pero ciertamente, para China estos serán unos siete años muy duros.”

Desde abril, el gobierno chino ha seguido las pautas de apertura y expansión hacia el exterior que su presidente, Xi Jinping, estableció en su discurso durante el Decimonoveno Congreso Nacional del Partido Comunista. Disminuyó las restricciones para la inversión extranjera que opera en China, amplió la proporción de posesión de acciones de capital extranjero en la industria financiera y la industria automovilística.

“La idea China es acertada, precisamente debido a que la fortaleza china radica en haber establecido una cadena de suministro bien integrada, y esta es la clave para que tanto China como Estados Unidos se vean beneficiados” dice Xu Qiyuan, y añade, “a mayor sean los esfuerzos estadounidenses por cortar la cadena de suministro entre China y Estados Unidos, China debe enfocarse aún más en mantener y atraer a la inversión extranjera, no debe utilizar sanciones económicas contra las empresas estadounidenses como estrategia para defenderse de esta guerra comercial”

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