Montando bicicleta por la Carretera Provincial N°11

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Galería Cultural

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Cuando viene a Dulan, usted podrá observar personas dirigiéndose a la playa con tablas de surf, talleres de artistas en callejones traseros, y un estilo de vida muy cercano a la naturaleza. Esto es lo que atrajo a Zhang Jingru, cuyo nombre amis, uno de los pueblos aborígenes de Taiwán, es Avi, a reubicarse con toda su familia en Dulan. Avi se enamoró de un pedazo de tierra con un gran árbol en una de sus esquinas, y decidió establecerse ahí e iniciar un nuevo capítulo en su vida.

“La principal razón por la que deseaba mudarme aquí era para darles a mis hijos la oportunidad de crecer en un ambiente natural,” dice Avi. Cuando se casó, deseaba mucho tener hijos y poder pasar tiempo con ellos, pero dado el ritmo acelerado del día a día en Taipéi, no le quedó más remedio que encargar a sus hijos a una niñera, de esta manera Avi y su esposo se volvieron “padres de fin de semana”.

Cuando afrontó este resultado tan contradictorio, Avi se cuestionó con honestidad: “¿es esto lo que realmente deseo para mis hijos?” Así, con su hija menor de apenas 5 años de edad, ella y su esposo Sun Weizhi, de nombre Amis Dagula, decidieron dejar Taipéi y mudarse a Dulan. La pareja reestructuró sus prioridades en la vida: mientras en el pasado ganar dinero era lo más importante, ahora la integridad familia obtuvo prioridad.

Seguimos el camino cuesta abajo y, a laizquierda, a un lado de la autopista observamos la Fábrica de azúcar Sintung, operativa durante la era de colonialismo japonés. Llegamos hasta aquí para visitar al artista tallador amis Siki Sufin.

Podría decirse que la historia de Siki refleja responsabilidad y la cruel ironía de la historia.

Después de regresar a Dulan desde Taipéi, Siki, quien fue aprendiz por un corto tiempo en el taller del escultor aborigen Rahic Talif, trabajó a tiempo parcial mientras continuó produciendo obras de arte inspiradas en los mitos y leyendas amis usando madera arrastrada por las corrientes de los ríos como su materia prima. Él fue el primer artista en mudarse a la Fábrica de azúcar Sintung, y fue el líder en la creación de una atmósfera local para artistas creativos.

Siki deja las superficies de la mayoría de sus trabajos sin pulir. “Me gustan las marcas que la motosierra deja en la madera,” explica él. Él desea que el concepto detrás de cada pieza de arte sea capaz de ingresar directamente en la consciencia del observador.

Siki dice, “podría parecer que las vicisitudes y amargas experiencias de los aborígenes taiwaneses que lucharon en la 2da Guerra Mundial y la Guerra Civil son únicamente del interés de la comunidad aborigen, pero cuando lo examinas desde una perspectiva más amplia, te das cuenta de que son un asunto de carácter nacional.” El artista está completamente dedicado a que las personas puedan prestar atención y reflexionar sobre el pasado. “Si está en mi capacidad, me gustaría edificar un memorial, en las colinas de Dulan mismo, así ellos podrán tener un lugar donde descansar y estar juntos.”

 

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