Iniciativas eco-amigables en la industria de la moda taiwanesa

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A pesar de que muchas voces alrededor del mundo ya han realizado llamados en favor de la sostenibilidad en la moda durante varios años, esta industria aún no ha implementado acciones concretas. Esta situación motivó a personas como Jean Chang, quien, Incapaz de encontrar el tipo de trabajo que deseaba, decidió apartarse de su carrera en el rubro de mercadotecnia en la industria de la moda. En 2018 ella fundó su propia empresa, la plataforma virtual de moda Picupi.

Por otro lado, la integración de la tecnología en la moda sostenible se enfoca en la investigación y el desarrollo de nuevos materiales y el uso del diseño para resolver problemas ¡no se ve primitivo en absoluto! En el año 2016, la estrella de cine británica Emma Watson asistió a la famosa Gala del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York luciendo un elegante vestido diseñado por Calvin Klein, hecho a base de seda y algodón orgánico y plástico reciclado. El vestido fue diseñado como un conjunto de piezas independientes, de tal manera que pueda vestirse con otras prendas y ser reusado múltiples veces.

La re-manufactura es otra de las tendencias en moda que busca satisfacer el apetito de la industria por lo nuevo y diferente de manera sostenible y eco-amigable. Chang menciona como ejemplo a la organización de caridad La Casa del Carpintero, que recibe prendas de segunda mano a modo de donaciones, especialmente aquellas de material jean, las desensambla y utiliza los pedazos de tela y material resultante para confeccionar prendas prediseñadas.

La Fundación Kaulin, establecida por una empresa líder en la manufactura de máquinas de coser, tiene acceso a grandes volúmenes de tela desechada y ha empezado a utilizarla en lo que ha llamado “Proyecto de re-costura”. La fundación se ha convertido en un medio para que estos materiales desperdiciados obtengan una nueva vida.

A pesar de que la manufactura de ropa utilizando telas desechadas solo da cuenta de una pequeña fracción en la corriente principal del mercado de la moda. Iris Lin, directora de la Fundación Kaulin, comenta con optimismo que “mientras una de cada diez prendas de diseñador haya sido creada teniendo este concepto en mente, esto ya muestra un conocimiento sobre el asunto y la problemática. Ello significa que estamos alcanzando nuestro objetivo de reeducar al público en general y a los profesionales de la industria.” Esta idea le da a Lin algo por lo que alegrarse.

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