El esmalte cristalino del maestro Sun Chao

0
9
Las huellas de Taiwán

Entre aquí para escuchar

Crear obras de arte fantásticas e imprevisibles mediante el horneado-este es el gran logro de Sun Chao. Galardonado con un Premio Nacional de Artes en 1987 y un Premio Nacional de Logros en Artesanía en 2018, ha dedicado su vida a perfeccionar el arte del «esmalte cristalino» y así estableció su reputación internacional. Desde objetos convencionales hasta grandes paneles de porcelana pintada, ha creado innumerables obras durante un período de 60 años. Pero fue durante un viaje a Francia en el año 2000 que experimentó una epifanía que lo llevó a adoptar una metodología sublime, basada en un concepto completamente nuevo, que lo inspiró a crear objetos de arte de belleza incomparable.

Incluso a la edad avanzada de 90 años, Sun Chao mantiene una habilidad creativa apasionada, buscando constantemente la innovación y el cambio en la búsqueda de la excelencia. Es el primer artesano situado en Taiwán en ser pionero en la cerámica de «esmalte cristalino». Dejó por escrito su experiencia acumulada durante tres décadas de usar esmaltes cristalinos publicando su libro Born by Fire (2011). En el libro explica la fórmula para los esmaltes y el proceso de cocción en detalle, proporcionando desinteresadamente un atajo para aquellos que desean seguir sus pasos y dando un ejemplo de generosidad al transmitir sus técnicas.

«El fuego reescribió el destino de toda mi vida», afirma Sun. Nacido en 1929, nieto mayor en una familia acomodada en Xuzhou, en la provincia de Jiangsu de China continental, no pudo haber previsto que su existencia privilegiada se vería afectada por la guerra.

Cuando solo tenía ocho años, se separó de su familia y sobrevivió pidiendo limosna. Luego de vagar como nómade durante dos años el destino lo llevó de Jiangsu a Hefei en la provincia de Anhui.
Su educación estricta anterior había nutrido un sentido profundamente arraigado de autodisciplina. Él resistió los tormentos de ese tiempo, no dispuesto a contravenir las enseñanzas de su abuela paterna, en que cada persona debe asumir la responsabilidad de cuidarse a sí mismo.

No fue sino hasta que cumplió los 11 años de edad, mientras todavía mendigaba para ganarse la vida, que Sun Chao fue acogido y criado por un caballero del campo. Su padre adoptivo, que estaba cenando en un restaurante, sintió lástima por el niño con rasgos delicados y lo llevó a su casa. El mayor pesar de Sun es que no tuvo oportunidad de estudiar en la escuela.

Habiéndose retirado a Taiwán como soldado del Ejército Juvenil Chino en 1949, Sun fue reasignado al Regimiento Blindado de Reconocimiento. Una vez más las fuerzas continentales bañaron la isla de Kinmen con bombardeos durante la Segunda Crisis del Estrecho de Taiwán desde agosto a septiembre de 1958. Mientras tanto, en su búnker, Sun comenzó casualmente a intentar dibujar. Sus habilidades de dibujo se perfeccionaron copiando fotos del periódico Youth Warrior Daily.

Después de regresar a la vida civil, gracias a su formación autodidacta en pintura, y a pesar de tener ya 36 años de edad, sus deseos se cumplieron cuando fue aceptado en la Academia Nacional de Artes de Taiwán, donde estudió escultura. Un año después de su graduación, comenzó a trabajar en el Museo Nacional del Palacio en Taipéi.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here